Este convento del siglo XVI, su iglesia es de estilo barroco, tiene una nave principal cubierta por bóveda de cañón. El crucero está rematado por una cúpula en cuyas pechinas hay unos tondos con S. Juan de Cruz, S. Elías y otra santa carmelitana, de notable valor artístico. La portada la constituye un frontón curvo partido con bolas, albergando el escudo carmelitano. Antiguamente a sus pies se encontraba una lápida de 1717  presumiblemente perteneciente al enterramiento de Alfonso Solís y Ossorio Duque de Montellano, según consta en el libro IV de difuntos folio 55 vto. de la parroquia.

El interior de la iglesia está decorado grandes y valiosos cuadros del Cristo de Burgos y de La virgen del Carmen cobijando a  frailes y monjas carmelitanos bajo su manto (siglo XVIII), también cuenta con un retablo del Siglo XVI con pinturas también antiguas, quizás el más notable es uno de S. Ignacio de Antioquia.

Entre los objetos de culto las madres carmelitas poseen también reliquias de mucho valor tanto espiritual como histórico, como son; Cartas autógrafas de Stª Teresa de Jesús, una mesa del siglo XVI , procedente de Malagón, en la que la mencionada Santa solía comer, y una colección de valiosísimos relicarios, destaca uno donado por el rey Felipe IV, que perteneció a su padre (Felipe III), con carne del vientre de la santa y data de 1590. También hay en el interior del monasterio ricas pinturas. Felipe IV estableció con la comunidad de monjas de este monasterio una relación bastante cordial, de hecho en honor a Stª Teresa llamó a su hija Teresa, influido por las monjas de Loeches. Ello hizo que la infanta estuviera muy vinculada a este pueblo, de hecho el retrato que Velázquez hizo de ella inspiró al compositor Carlos Patiño para componer su obra musical "La labradora de Loeches" ("Libro de Tonos Humanos"; Biblioteca Nacional), como se conocía a la infanta cariñosamente en la corte.

[Historia y fotos]